JESUCRISTO   LA RESURRECCIÓN VIENE. HE AQUÍ QUE VIENE CON LAS NUBES Y TODO OJO LE VERÁ, Y LOS QUE LE TRASPASARON. Apocalipsis 1:7.

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EL EVANGELIO A LAS CULTURAS

© Carlos Padilla, Marzo 2014

 

El Evangelio a las culturas del mundo durante los dos últimos milenios ha ido hallando, en muchos casos, estructuras sociales aliadas, pero en otros, enemigas. Curiosamente, el Evangelio no depende de una cultura en particular, pero sin embargo se ha ido percibiendo vestido de éstas a lo largo de estos veinte siglos después de Jesucristo. Inicialmente muchos creyeron que era solo para judíos, luego para griegos y romanos, etc.

La cuestión que nos atañe esta vez, es averiguar hasta qué punto, en nuestros días, el Evangelio que predicamos es puro, es el original de Cristo, y hasta qué punto está permeado de nuestra cultura, y cómo afecta este hecho a la eficacia en aquellos que vienen de otras culturas, o de la nuestra propia, ya que vivimos en un mundo cada vez más globalizado.

Este mundo global, bien parecería que ha eliminado la identidad étnica y cultural de las personas que viven en las urbes más cosmopolitas, pero nada más lejos de la realidad. En cuanto ahondamos un poco, en cuanto tocamos el tema de la religión hoy, para muchos un tabú, o algo que no es políticamente correcto nos encontramos que cada uno mantiene de un modo u otros unas bases ancestrales de creencia religiosa y formas de decidir en su vida, ligadas a su cultura. Sin embargo en otras culturas aisladas, como tribus o culturas remotas, la religión es lo primero que nos encontramos en el modo de vivir.

Si queremos llevar el Evangelio a personas de todas las culturas, tenemos que comprender, primeramente, qué es una cultura, cómo presentar el Evangelio sin nuestra cultura, pero también como presentar el Evangelio a nuestra propia cultura. Para ello finalmente veremos Textos Bíblicos de distintas culturas, pues la Biblia incluye más culturas de las que podríamos imaginar. Para empezar debemos ser capaces de exponer el Evangelio puro, libre de culturas, el mensaje universal, atemporal y eterno, para cada alma en particular. Si no se ha dado cuenta, hasta este punto no hemos hablado todavía de cristianismo, de tradición, ni de Iglesia, esto lo abordaremos después.

 

¿QUÉ ES UNA CULTURA?

Lo primero que debemos comprender es qué es una cultura. Pero antes de entrar en su posible descripción me gustaría hacerle reflexionar un poco sobre unas pocas culturas de algunos personajes conocidos: ¿Cuál era la cultura de Adán? La de Abraham era de Ur de Caldea (Génesis 12), la de Moisés era de Egipto (Éxodo 2), de Saba era la de su Reina (1Reyes 10), la de Naaman era Siria (Lucas 4:27), la de la viuda de Sarepta era Sidón (1Reyes 17), la de Ciro era Persa (Esdras 1), oriental la de los magos que visitaron a Jesús en Su nacimiento (Mateo 2), o samaritana la de aquel buen hombre (Juan 4). La del centurión era Roma (Lucas 7), Judía la de los apóstoles, variopinta la de los primeros Padres de la Iglesia. La de Agustín de Hipona era griega, la de Tomás de Aquino era italiana. Alemana la de Martín Lutero, Francesa la de Juan Calvino. Española la de Reina y Valera. Italiana la de Da Vinci o polaca la de Nicolás Copérnico, Inglesa la de Francis Bacon, o Isaac Newton, o norteamericana la de Billy Graham. Más personajes en Historia de la Iglesia. O la cultura de cada uno de nosotros. Dios está con aquellos que Le aman, no importa su cultura, su raza, su origen, pues todos tenemos un mismo origen y una misma posibilidad de vivir con Dios en la eternidad, en el mismo Reino, con la misma cultura de Dios.

Como vemos, desde Adán a nuestros días, pasando por Babel y su torre, hasta llegar a la cultura de Internet, y ahora en especial la cultura de las redes sociales, la cosmovisión de muchas de las casi 7.000.000.000 de personas que habitan el planeta en el siglo XXI tiene una historia realmente densa, para aquellos que han tenido acceso a la educación. Pero hay otro evento a medio camino que marcaría la historia para siempre: Pentecostés. Aquel Pentecostés en el que vino el Espíritu Santo y se manifestó a los apóstoles hablando en distintas lenguas, lo hizo a muchas culturas que compartían la celebración. La lista la leemos en Hechos 2:9-11.

Pero ¿Qué es una cultura? Una cultura es la forma de vida de un grupo de personas. Esto incluye el cúmulo de conocimientos de toda índole, sean filosóficos, históricos y sensoriales aprendidos durante la historia que son transmitidos desde la niñez y que han forjado una manera de vivir, apoyada en experiencias anteriores, ciencia, mitos y realidades, éticas y morales que configuran sus leyes, que una vez forman parte de la raza, del lugar donde se han criado y convivido, y que quedan implantadas en la mente. A estas vivencias aprendidas y "recibidas de nuestros padres" (1Pedro 1:18) añadiremos el arte, las músicas, los bailes, las fiestas, celebraciones, modas de vestir y comidas. Por último debemos conocer las supersticiones y la religión que se emplea para tratar de obtener el favor de la providencia. Todo esto que une a los miembros de un clan, grupo, etnia o sociedad, es una cultura.

Cuando conocemos, al menos de manera general y en sus conceptos básicos, la cultura de una persona, y a ser posible algo de su bagaje personal, podemos presentarle el Evangelio de forma que pueda entenderlo, que tenga el sentido que Jesucristo nos enseña por Su Espíritu. En este punto podemos recordar a Pablo en el Areópago de Atenas y la forma que tiene de presentar a Jesús como el Dios no conocido, en referencia a un altar con aquella inscripción, en Hechos de los Apóstoles 17:16.

 

EL EVANGELIO PURO, LIBRE DE CULTURAS

El objetivo del Evangelio es presentarnos a Dios de forma personal, y el mensaje que nos quiere transmitir, tanto para esta vida como para la eternidad. Debemos conseguir que la persona comprenda que Dios le ama, que todos sus errores, sufrimientos, daño que haya hecho es borrado ante Dios, ante el Padre de todos, que también es el Juez justo y Creador de la vida y del universo. La palabra "pecado" es sinónimo de corrupción, una palabra que oímos a diario en relación con la política, los negocios, la sociedad, la juventud, y algunas iglesias. El pecado es una enfermedad del corazón humano que todos heredamos y que necesita curación. Si nos reconocemos pecadores, corruptos, y si reconocemos lo que hemos hecho, cómo hemos vivido, y "arrepentidos" (cambiando ese camino errado - nuestra mente) venimos a Él para que nos perdone, equipe, bendiga y llene de Su esencia; algo que nos ofrece el propio Dios. Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre ha dado Su vida por nosotros, en nuestro lugar, en aquella Cruz, siendo santo y libre de pecado, como forma última de demostraros cuánto nos ama, haciéndose uno con nosotros en medio del sufrimiento de la humanidad de toda cultura, hasta la muerte, y muerte de cruz (Filipenses 2:8). La Cruz debe ser el punto a explicar a cada cultura, incluso a la occidental, porque muchos no saben que significa.

Todo hombre, toda mujer, todos los niños, los ancianos, no importa cuando o dónde han vivido, tendrán esta oportunidad de que Dios los abrace para siempre. Antes de Cristo, Dios siempre ha tenido amor por aquellos que en sus corazones recibirían la Palabra de Dios, como hemos visto en personajes de la historia Bíblica que no eran del pueblo de Israel. Tras Jesucristo y por el Evangelio, del mismo modo todos aquellos que reciben el mensaje de la Palabra de Dios, juntos reciben la resurrección para vida eterna en el Paraíso, el Reino de Dios. ¡Cree en Jesús y serás salvo, tú y tu casa! Hechos 16:31.

La vida de aquellos que de verdad han recibido este mensaje, cambia para siempre. Si hemos conseguido presentarlo sin comenzar por atacar una cultura, o sin presentarnos a nosotros mismos como mejores culturalmente, habremos quitado el primer obstáculo. A partir de aquí, la manera de vivir a la que invitemos a seguir será determinante para el nuevo hijo de Dios.

 

LAS CULTURAS EN LA IGLESIA

La Iglesia está formada por personas salvas de todas las culturas del mundo. Ahora bien, cada iglesia puede ser culturalmente diferente, lo importante es que mantenga el Evangelio puro, y que al mezclarse con cada cultura donde la iglesia está establecida, no mantenga las prácticas espirituales que, siendo originales de esa cultura, sean contrarias al Evangelio, ni mantenga antiguas deidades, o cultos disfrazándolos de cristianismo con personajes Bíblicos, como ha hecho la Iglesia Católica en su sincretismo. Por otro lado encontramos, dentro de las iglesias protestantes o evangélicas, la cuestión de las denominaciones, las cuales dividen a la propia Iglesia verdadera en distintas congregaciones, a modo de culturas.

Cada cristiano se ha "criado" espiritualmente influenciado por una u otra denominación, lo sepa o no. La cuestión es hasta qué punto son culturas carismáticas y emocionales, o Bautistas, luteranos o Calvinistas en culturas más conservadoras o carentes de expresión de la vivencia del creyente. Muchos cristianos, por su cultura o por su forma de ser, no son dados a expresar sus sentimientos ni alabanzas, mientras que otros lo hacen en cualquier parte. Ni lo uno, ni lo otro es más o menos santo. No hay más que ver incluso la música, y como varía según las culturas, pero en las iglesias, la música para alabanza, aunque sea distinta, con el corazón alabamos a Dios, sin importar el ritmo o la expresión. Todo esto lo recibe y conoce Dios por Su Espíritu.

Por último, en las iglesias podemos encontrar obstáculos también culturales que se manifiestan en forma de tradiciones, que se convierten en falsos evangelios que se basan en el esfuerzo del creyente por ganarse su propia salvación por su buenas obras, acciones, o rituales; esto hay que depurarlo radicalmente, pues no es Bíblico ¿serán capaces algunas iglesias de hacerlo? Otros evangelios falsos como el de la prosperidad a los pobres, o de las sanidades a los enfermos sin recursos, más que evangelios son formas de ganar a personas necesitadas. Un rico y culto creerá que el Evangelio de la Prosperidad no tiene fundamento Bíblico y es correcto, pero que Dios bendice y prospera a los que le aman si es cierto y quienes viven por debajo, o en el umbral de la pobreza, lo oirán con esperanza. También los enfermos que no tienen un seguro médico de primer nivel, o sin recursos médicos públicos en sus países y se les presenta la sanidad como parte del Evangelio, aunque no lo sea, pero sí parte de la bendición de Dios en todo tiempo, lo recibirán con gran esperanza ¿o limitaremos a Dios todopoderoso, si quiere sanar a alguien hoy? Será finalmente el nivel de madurez cristiana el que nos hará capaces de compartir las cosas de Dios con hermanos de cualquier congregación, y de alabar a Dios o servirle con cualquiera de ellos, que en verdad lo son. Si vamos a ser capaces de dejar nuestro vestido denominacional y otros impedimentos dependerá de nosotros; a Dios daremos cuenta todos de si hemos sido tropezadero o bálsamo para la Iglesia.

 

¿CÓMO PRESENTAR EL EVANGELIO A OTRAS CULTURAS SIN NUESTRA CULTURA?

Una vez hemos aprendido a presentar el Evangelio puro, libre de culturas, es necesario profundizar en el Mensaje a aquellos que lo reciben de otras culturas, sin hacerlo desde la nuestra. Para ello, en primer lugar debemos tener conocimientos básicos de la cultura del otro, además de ser capaces de identificar cuales son los signos de identidad de nuestra cultura con los que estamos acostumbrados a vivir a diario. Las misiones son un buen ejemplo para aprender a comprender una cultura, su idioma, su religión y formas sociales de comunicación, para presentar el Evangelio de forma entendible al otro. Para ello podemos hacer referencia a las palabras de Jesús (Marcos 10:14), al referirse a los niños. Ellos no tienen prejuicios, no tienen problemas sobre etnias o culturas, lo cual es patente en cualquier colegio donde las culturas son varias y donde los padres educan a sus hijos para aceptar a los otros.

Los choques culturales que se presentan entre personas, por ejemplo, de occidente y de oriente, pueden ser tan radicales que inmediatamente pueden provocar el rechazo. Un ejemplo podría ser el intento de evangelizar de un occidental europeo a un chino. O el intento de evangelizar de un chino convertido en su país, a un católico europeo. Ambos casos requieren de conocimiento por parte del otro para no provocar el rechazo. Un chino necesita que se le den referencias similares a la sabiduría, la honra a los antepasados y la conducta, mientras que a un europeo hay que hablarle desde el origen Bíblico del Evangelio y de la Iglesia verdadera, la que existió en tiempos de Jesús y los apóstoles. Por lo tanto un estudio previo de la cultura de nuestro prójimo es fundamental para ganarlos para Cristo.

Hoy, en gran parte de las ciudades más internacionales de gran parte de los países, encontramos la mezcla cultural. En algunos casos se hallan guetos, barriadas enteras limitadas a etnias o inmigrantes de un mismo país o zona. Sin embargo es curioso observar que dependiendo del nivel educativo, personas de distintas culturas, orígenes, religiones y origen social pueden convivir en las mismas zonas, siendo que los guetos se producen cuando el nivel educativo es bajo. El Evangelio rompe toda barrera étnica, de raza u origen, ante Dios. Dios nos ama a todos, porque en Cristo: ...Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Gálatas 3:28.

 

PRESENTANDO EL EVANGELIO A NUESTRA PROPIA CULTURA

Jesús le dijo a Nicodemo: ...El que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios... Juan 3:3. Jesús presentaba el Evangelio a un maestro de Israel, a uno muy relevante en Su propia cultura, la que había adoptado al hacerse hombre. Jesús obviamente conocía Su propia cultura mejor que nadie. Nosotros estamos obligados a conocer la nuestra, además de las religiones que la influyen. Solo así podremos argumentar con la Biblia las falsas creencias, las supersticiones, y las raíces de la falta de fe, las filosofías y mitologías peculiares de la sociedad en la que vivimos.

Nuestro último reto para ganar almas para que tengan vida eterna, por medio del Evangelio, se haya en nuestra propia cultura. Habrá dos situaciones: aquellos que han conocido a Jesucristo en una cultura cristiana, y aquellos que lo han hecho en otra. Los primeros sufrirán persecución al presentarse a otras ramas autoproclamadas cristianas, e incluso  a otras denominaciones, en su intento de corregir, con la Biblia, al otro, pero ganarán a muchos que tengan el corazón preparado para Dios y la Verdad de la Biblia. Los segundos sufrirán persecución de su propia cultura y religión, a los ojos de las cuales serán vistos como traidores y herejes. Pero también ganarán a muchos que tengan el corazón preparado para Dios y la Verdad de la Biblia.

Las bases religiosas de muchas culturas radican en la necesidad que le es creada al creyente de conseguir beneficios de la deidad a través de sacrificios, rituales y acciones de diferente índole de la tradición. En algunas ancestrales se sacrificaban los propios hijos. Esto nos lleva a Abraham e Isaac, y lo podemos usar para trasladar al creyente, desde aquel evento tan impactante en Génesis 22, a la Cruz de Cristo, el sacrificio final y definitivo. Todo ritual, esfuerzo personal y religioso debe ser terminado a los pies de la Cruz de Cristo. Las buenas obras no deben servir para creer que por ellas obtendremos beneficio propio, sino todo lo contrario, para bendecir a los demás que lo necesiten, y aprovecharlas para transmitir el amor de Dios, el verdadero Evangelio, sin méritos propios, indulgencias religiosas, dinero, sacrificios rituales o penitencias.

 

TEXTOS BÍBLICOS DE DISTINTAS CULTURAS

Salmo 67 ...Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros; 2 Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las naciones tu salvación. 3 Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben. 4 Alégrense y gócense las naciones, porque juzgarás los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra. 5 Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben. 6 La tierra dará su fruto; Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. 7 Bendíganos Dios, y témanlo todos los términos de la tierra.

Isaías 66:18 ...Porque yo conozco sus obras y sus pensamientos; tiempo vendrá para juntar a todas las naciones y lenguas; y vendrán, y verán mi gloria. 19Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones.

Habacuc 2:14 ...Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Yahweh, como las aguas cubren el mar.

Recordemos incluso a personas relevantes como Rut, con un libro en la Biblia, que es de origen gentil en la genealogía de Jesucristo.

Hechos de los Apóstoles 8:26 ...Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. 27Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, 28volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. 29Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. 30Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? 31El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. 32El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca. 33 En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. 34Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 35Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 36Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

Hay muchos más Textos en las Epístolas, donde vemos el Evangelio a las Culturas: Desde Hechos, a los Romanos, a los Corintios, a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses, a los Tesalonicenses, a los Hebreos.

Apocalipsis 7:9 ...Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; 10y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

CONCLUSIÓN

Hemos comenzado conociendo qué es una cultura, y lo importante que es conocer, al menos de forma básica, la cultura de la persona o grupo al que llevamos el Evangelio. También hemos analizado la importancia de poder presentar el Evangelio puro, sin la huella de nuestra cultura. Al mismo tiempo hemos aprendido la importancia que tiene saber diferenciar entre cultura y denominación de las iglesias, para ser capaces de adaptarnos a todos, sin dejar de mejorar en conseguir ser mejores comunicadores sabiéndonos conocedores de las limitaciones que imponen a la Iglesia en general, al mismo tiempo que nos permite no aceptar lo que no es cristiano en las iglesias que anteponen sus tradiciones a la propia Biblia. Finalmente hemos considerado la importancia de conocer nuestra propia cultura, con dos objetivos, saber llevar el Evangelio a nuestra cultura, y saber que conceptos son de nuestra cultura y nos serán un impedimento para evangelizar a personas de otra.

El Evangelio ha llegado prácticamente a todas las naciones y culturas, y hay cristianos de todas ellas, de toda raza, etnia y clase social en todas las naciones y culturas predicando el Evangelio. Esta es otra profecía a punto de cumplirse, la de la Gran Comisión, previa a recibir a Jesucristo en Su venida para establecer el Reino de Dios para todos, por la eternidad.

Debemos terminar esta exposición del Evangelio a las Culturas con el Texto más importante de toda la Biblia y que resume el Evangelio para todas las almas, sin importar su raza, su origen ni su cultura:

...Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna... Juan 3:16. ¡Amén!

 

 

 

  • Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y llamárase su nombre: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Profecía de Isaías 9:6.


  • Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi. Palabras de Jesucristo. Evangelio de Juan 14:6.
  • Ud. quiere conocer a Dios, pero sabe que el camino no es por las religiones, ni por las sectas, ni por la sociedad. El mundo, sin Dios, ha fracasado. ...Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son... Juan 17:9. Oración de Jesús.


  • Si de verdad busca Ud. a Dios, comience hoy una nueva vida, de la verdadera mano de Dios. El Evangelio es el mensaje para todas las naciones, sin importar la raza, la procedencia ni la cultura. Dios es el Salvador de aquellas personas que le abren su corazón y se arrepienten de vivir sin El.


  • ...Así que hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano. 1Corintios 15:58.

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